domingo, mayo 2

Sin trabajo, con viaje ;-)

Cuando una se cansa… ¡se cansa!!! Ja ja… la verdad de Perogrullo se diría. Es la realidad. Me cansé de ser el último orejón del tarro, de tener que dar la cara por una empresa que no tiene responsabilidad cabal para con sus clientes, de dejar que estos mismos clientes me deterioren el oído con reclamos que no podría aún queriendo, resolverle, de ser una de las mejores y a su vez, no ser tenida en cuenta para un ascenso o un cambio de sector, por ser buena en mi puesto, o por ser más mayor de lo que la cúpula quiere, o por no estar dispuesta del todo a que el viento me remonte como barrilete haciéndome creer que soy una libre voladora, cuando en realidad me tienen atada de un piolín y me balanceo según las influencias y decisiones de la directiva.


En fin, me harté. Además, ya no estoy tan joven como hace veinte años, y estoy cansada de ser el burro de carga, el chivo expiatorio, y la que tiene que bancarse las idioteces de personas que no saben planificar nada, pero que se la dan de grandes estrategas.

En algún momento creo haber comentado de mi proyecto de ir a España con mi hermano, cuñada y sobrina, que viven allá, en la bella Cataluña. Bueno, entre el hartazgo por la situación, las ganas de cortar las cosas y empezar de nuevo, y el miedo que  todo cambio conlleva en sí mismo, decidí a irme del trabajo. Si, ahora estoy desocupada. No renuncié, no. De ninguna manera me iba a ir sin hacerle pagar a la empresa al menos una milésima parte del daño que me causó, (¿Me dejé causar, sería…? Tal vez, pero no por placer, sino por necesidad). Renunciar hubiera significado estar de acuerdo con toda la basureada a la que fui sometida. Me consideré despedida amparada en todas las irregularidades cometidas por la empresa en cuanto a mi situación laboral. Busqué un muy buen abogado laboralista, y empezamos con una batería de idas y vueltas de cartas documento, que al fin, desembocaron en un acuerdo monetario a fin de que yo no iniciara un juicio con todas las de la ley. El acuerdo, en vistas de lo que realmente se me debería haber pagado, no fue muy bueno, pero en mi situación puedo considerarlo excelente. El 10 de junio cobro la última cuota, y a más tardar el 13 estaré montada en un avión rumbo a Barcelona. Espero que todo me siga saliendo bien, como hasta ahora. Circulan muchos chismes de personas que al llegar a España no las dejaron ingresar al país. Espero que no sea mi caso.

¿Y Julián? Bueno, primero se venía conmigo… Después no, se quedaba aquí para iniciar una nueva vida independiente de mamita… Muy bien por él, ya está a cuatro meses de cumplir veinte años y está bueno que quiera perseguir su autonomía. Después se decidió que venía… ufff…. Y después, otra vez que no…Después, otro que sí, y otro que no… ¡Bueno! Ahora, ya con el viaje en ciernes, le planté un ultimátum: una semana para decidirse. En esta semana se resuelveel tema. Si viene, el 10 de mayo saco dos pasajes ida y vuelta por avión a Barcelona, y me dedico a busca alguien que quiera quedarse a vivir en casa para cuidarla. Sino, saco un solo pasaje, y me dedico a acondicionar un poco más la casa, cosa que su estancia sin “mamá cerca” le sea un poco más confortable.

Veremos veremos, después lo sabremos… eso era un juego de cuando yo era chica… ahora no es joda…

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