Dicen que no existe ninguna fiesta mágica tradicional en esta fecha. Sin embargo, al menos para mí, cada 31 de diciembre es mágico en sí mismo. Es como el simbólico punto final a la cadena de sucesos de los últimos doce meses. Esos mismos doce meses que habían comenzado luego de su 31 de diciembre, igual que los próximos venideros, con toda una carga de ilusiones intentando dejar atrás de un golpe a sus antecesores calendarios. Un año nuevo está por comenzar, como si todo fuera nuevo, como si cada cosa tuviera el poder de regenerarse ante el influjo de las doce campanadas de las cero horas del día 1 d enero. Se produce entonces un conjuro mental y semi inconsciente en el cual se pronuncia el decreto por excelencia: este año que comienza va a ser mejor. Y así, el 1 de enero, este año lactante inicia su crecimiento sin ningún tipo de pasado, impoluto, feliz, rodeado de fuegos de artificio, comidas copiosas, y brindis sonrientes tras la cristalería de fiesta. Un año sin recuerdos, un año en blanco… un año novísimo…
¿Cuántas promesas se juran en este segundo día de magia festiva, que resulta ser el primer mágico del calendario individual? ¿Cuántos propósitos se plantean? ¿Cuántos trazados de ruta se insinúan? ¿Cuántas lágrimas ceden sus pasos a las sonrisas de la nueva ilusión?
Y así, en unas horas, este bebé año comenzará a crecer, y en doce meses se transformará en otro anciano año, un calendario viejo que sólo merece ser quemado, un sinnúmero de cosas buenas, malas y de las otras… Hay quienes logran malograr el año desde su primer minuto. Habrá otros que intenten defender con uñas y dientes al bebé de los días y las noches venideras hasta casi el mismísimo anciano próximo 31 de diciembre.
Como sea, no deja de maravillarme la facilidad de los seres humanos para crearnos magias donde no las hay, y para apoyarnos en ellas, como si fueran muletas ya gastadas de tanto mal usarlas por no ser cojos, sino sólo individuos que nunca se animaron a caminar de verdad, personas que se caen subiendo por la escalera de la vida si ésta no lleva unas firmes barandillas, como si hubiera sido necesario traerlas firmemente enganchadas bajo el brazo al salir del útero materno para comenzar a aferrarse a ellas cuando ya no fuera posible seguir unido al sangriento cordón umbilical, dador del confort del alimento y el oxígeno.
De todas maneras, desde mi punto particular, está muy bien cargarle al 31 de diciembre todas las frustraciones, agradecerle todas las dichas, e intentar de nuevo, el primero de enero, que la próxima cadena de sucesos que finalizará el 31 de diciembre, sea más afortunada, con más fuerza, y sobre todo, con más amor.
Los budistas dicen que vivimos en un mundo de ilusión… y si, creo que el día que me levante sin ilusión, es porque en realidad no me levanté, y perdí la vida.
¡Feliz Año Nuevo para todos!
Para nosotr@s que ya no somos viejos... ni tan jovenes. Reflexiones de una cuarentona con muchas ganas de vivir, aunque cueste...
viernes, diciembre 31
martes, diciembre 28
Ay ay ay...
Si, ya se que me había hecho el firme propósito de documentar mi viaje en el blog, que iría anotando cada cosa que pasara… y no, claro que no lo hice.
Ya hace un mes y medio que estoy en Can Barceló, y a duras penas si ayer subí el texto relacionado a mi salida de Baires y llegada a España.
Pasan cosas, me pasan cosas… Quisiera escribir aquí que estoy maravillada de haber venido, quisiera decir que me dan ganas de no volver a Argentina…pero no es cierto… extraño mucho. Más que nada en el mundo extraño a mi hijo, luego está el resto de mi familia, y casi en el mismo renglón mis amigos… luego el mate, los bizcochitos… De verdad, nunca creí que me pasaría. Cuando hice mi viaje a Brasil, de adolescente y a dedo, de tanto en tanto me daba la nostalgia, pero se me pasaba enseguida, tal vez por ser entonces tan joven, tal vez por encontrarme realmente mucho más cerca de mi país que ahora. No se porqué, pero era así. Hoy en día a tantos miles de kilómetros de mi suelo nativo, se me pone la piel de gallina pensando en la mugre de Buenos Aires… hasta la mugre se puede extrañar, como si fuera un mitológico y folklórico personaje del paisaje urbano. ¡Que te puedo decir que me pasa si escucho una frase tanguera! ¡jajaja! Nunca fui demasiado tanguera, pero creo que hasta la marcha Aurora me emocionaría en estas circunstancias.
Como sea, la gente aquí es genial. Isa y Jose son buenas personas, sus amigos, también lo son. La masía es y está en un sitio encantado, como de cuento de hadas, los animales son maravillosos, me llevo muy bien con ellos. La posibilidad de trabajar en mi profesión existe, hay que darle un tiempito más al tema y empezar a tratar personas para empezar a ganar unos euros. Isa está abocada a la tarea de comprar una camilla para que pueda realizar mejor la terapia… pero de verdad… no sé… no sé…
No quisiera que lo tome a mal mi familia de este lado del Atlántico, pero creo que me quiero volver a Buenos Aires. Creo que no me importa un carajo que allá tenga que trabajar de cualquier cosa menos de lo que estudié, ni que la plata no me alcance para todo lo que quisiera… ahora veo que estas no son mis prioridades… mis prioridades más bien pasan por mi hijo, su novia, mi casita, pequeña pero bonita, mis amigos, mi planta de jazmín , mi gato Plutarco y el atorrante Lebi, el perro del barrio que viene a dormir y a comer a casa… extraño… extraño… ¡Tanto querer venir a Europa, y Europa no puede contenerme de ninguna manera! snif...snif... snif...
Ya hace un mes y medio que estoy en Can Barceló, y a duras penas si ayer subí el texto relacionado a mi salida de Baires y llegada a España.
Pasan cosas, me pasan cosas… Quisiera escribir aquí que estoy maravillada de haber venido, quisiera decir que me dan ganas de no volver a Argentina…pero no es cierto… extraño mucho. Más que nada en el mundo extraño a mi hijo, luego está el resto de mi familia, y casi en el mismo renglón mis amigos… luego el mate, los bizcochitos… De verdad, nunca creí que me pasaría. Cuando hice mi viaje a Brasil, de adolescente y a dedo, de tanto en tanto me daba la nostalgia, pero se me pasaba enseguida, tal vez por ser entonces tan joven, tal vez por encontrarme realmente mucho más cerca de mi país que ahora. No se porqué, pero era así. Hoy en día a tantos miles de kilómetros de mi suelo nativo, se me pone la piel de gallina pensando en la mugre de Buenos Aires… hasta la mugre se puede extrañar, como si fuera un mitológico y folklórico personaje del paisaje urbano. ¡Que te puedo decir que me pasa si escucho una frase tanguera! ¡jajaja! Nunca fui demasiado tanguera, pero creo que hasta la marcha Aurora me emocionaría en estas circunstancias.
Como sea, la gente aquí es genial. Isa y Jose son buenas personas, sus amigos, también lo son. La masía es y está en un sitio encantado, como de cuento de hadas, los animales son maravillosos, me llevo muy bien con ellos. La posibilidad de trabajar en mi profesión existe, hay que darle un tiempito más al tema y empezar a tratar personas para empezar a ganar unos euros. Isa está abocada a la tarea de comprar una camilla para que pueda realizar mejor la terapia… pero de verdad… no sé… no sé…
No quisiera que lo tome a mal mi familia de este lado del Atlántico, pero creo que me quiero volver a Buenos Aires. Creo que no me importa un carajo que allá tenga que trabajar de cualquier cosa menos de lo que estudié, ni que la plata no me alcance para todo lo que quisiera… ahora veo que estas no son mis prioridades… mis prioridades más bien pasan por mi hijo, su novia, mi casita, pequeña pero bonita, mis amigos, mi planta de jazmín , mi gato Plutarco y el atorrante Lebi, el perro del barrio que viene a dormir y a comer a casa… extraño… extraño… ¡Tanto querer venir a Europa, y Europa no puede contenerme de ninguna manera! snif...snif... snif...
domingo, noviembre 28
23 días después
Dia 0 15-11-2010 Merlo, Buenos Aires
Es domingo. Ayer me hicieron la despedida en casa de mi hermano Carlos. Mucha gente… somos una familia extremadamente numerosa, y eso que faltaban algunos. Mis amigos, únicos y de siempre, por los siglos de los siglos: Adriana, Rubén y Miriam, estuvieron allí.
Hoy: despelote. Abrir y cerrar las valijas a último momento. El “que-me-llevo-que-no-me-llevo” taladrándome la cabeza. Es que con los problemas que hay hoy en día ara entrar en España, no quisiera arriesgarme a no pasar por la aduana a causa de una puta e insignificante aspirina.
Son las cinco de la tarde, y a mis sobrino se les ocurrió traer a sus hijos para saludarme. Son cinco, pero parecen cincuenta, entre los tres y los seis años… van, vienen, corren, revuelven todo… ¡Me quiero ir ya…! Los quiero muchísimo, pero me parece que no es el momento para llenarme la casa de criaturas, no me voy a Ezeiza y vuelvo… caray..¡De allí a España! Bueno, parece que no se dieron cuenta.
Hace un rato Juli se fue a trabajar. Mi hijo querido. Me duele mucho dejarlo aquí, pero bueno, fue su decisión, está muy enamorado, y además quiere probar su vida independiente. Va a tener que aprender muchas cosas acerca de cómo llevar la casa adelante, mantenerse y más. Mi parte racional dice que le va a hacer mucho bien la experiencia. Mi parte emocional, de mamá, sufre como una condenada. Nos abrazamos fuerte fuerte, y lloramos a moco tendido. A causa del trabajo no puede ir a despedirme al aeropuerto. Creo que dentro de todo, es mejor, es menos traumático así, separarnos en la casa, un lugar conocido, y no quedarse a ver cómo me traga la puerta de pre-embarque y nada más…
Bueno, llegó mi hermano Carlitos para llevarme a Ezeiza.Espero no olvidarme de nada importante. Tenía la csa medianamente ordenada y limpia, pero con la invasión infantil, se fue todo al carajo… Bueno, por ahí mis hermanas pueden acomodar algo antes de que regrese Juli, sino se va a encontrar con un quilombito y sin mamá.
Aeropuerto EZE
El avión sale con una hora de demora. Bueno, paciencia. En el aeropuerto no hay WIFI. Me fui a una cabina tipo ciber y puse un mensaje en FB para que mis allegados sepan por dónde ando. Vinieron a acompañarme Carlitos, Elisa y Cristina, y la verdad, es que el tema d ela espera es una “amansadora”. Casi extravío el pasaporte…jeje… Lo único que me faltaba era perderlo. Lo dejé en el mostrador donde me recibieron las valijas, menos mal que al rato de darme cuenta que no lo tenía fui a buscarlo y me lo habían guardado, sino… me quedo en Baires.
Al final, se escucha el llamado para el pre embarque. Allá voy, con mis miedos, mis penas y alegrías, con una valija enorme que no se puede pesar ni medir, y que nadie más que yo puede notar. Si tuvieran que cobrar exceso de equipaje por las maletas emocionales, creo que viajar saldría muchísimo más caro de lo que sale. Me despido de mi hermano, hermana y cuñada. Me hice el firme propósito de lo tirar una sola lágrima, es feo irse llorando. No se si ellos lo hicieron, no quise mirarlos, directamente entré por esa puerta rumbo a la espera de la salida del avión.
Avión Aerolíneas 1
¡Ya estoy en el avión! Después de todos los trámites y papeleos, cómodamente instalada en el Airbus, lado ventanilla, veo a la ciudad de La Plata desde el aire. Millones de lucecitas encendidas siguiendo el diseño de diagonales de la ciudad. Casas y apartamentos de personas que ni se imaginan que por sobre sus cabezas estoy volando dentro de este inmenso pajarraco de acero. Personas que estarán por irse a dormir para mañana levantarse para ir al trabajo, estudiantes preparando sus parciales, ancianos viendo sus televisores… La experiencia de estar pasando sobre sus tejados sin que ellos epan que los pienso, es muy rara. Cada uno tiene su vida, cada uno es actor protagónico de su historia… Mira a mi alrededor, y el avión también está lleno de protagonistas. Cda cual escribiendo, actuando y dirigiendo su propia película.
Como hace más de tres días que no duermo por la ansiedad del viaje, no creo que vaya a ver nada más. Y si, estoy muerta de sueño. Mejor cierro los ojitos.
Avión Aerolíneas 2
Dormí como un lirón. Llevo seis horas de vuelo. En la pantalla de cine del avión están pasando “Sex and the city II” Me acuerdo de mis amigas. Nunca fuimos tan glamorosas como las cicas del film, pero unidas como ellas, si, pese a todas nuestras diferencias. Voy a extrañar a mis amigas.
Nos traen una comida asquerosísima: macarrones pegoteados y una serie de recipientes con queso blanco, queso rallado, cebolla salteada, manteca, algo que parece budín de pan y un sobrecito de glicines y pancitos. Tengo hambre, peor no puedo con esto…¡wákala! Lo único bueno fue el jugo de naranjas… Bueno, dormiré otro ratito…
Día 1 – 16-11-2010 Sobrevolando otros cielos
Sobrevolamos Marruecos. Estamos muy arriba y no se distingue nada, me parece estar viendo el Google Earth más o menos. Sé que es Marruecos porque lo dice la pantalla de TV que está en el avión. Me alucina como se ven los relieves desde arriba, y lamento mucho no haber prestado más atención a las clases de geología, porque me parece estar viendo uno de esos mapas orográficos a los cuales me empeñé en ignorar en el tiempo en que estudiaba. Hubiera podido deducir tal vez, la edad de los macizos que se observan desde el avión, a que tipo de plegamiento pertenecen, o tal vez hubiera podido reconocer mejor los sitios… si tan sólo hubiera prestado más atención. Pero ya se pasó la edad de la escuela, y luego que me baje de este avión, no se si tendré ganas de ir a buscar un libro de geología… Como sea, se ve muy lindo.
Al fin comienza a verse la Península Ibérica, bien, falta oco. Me entregan una tarjeta para completar con mis datos para presentar en la aduana.. Bien, ya está. Ajústense los cinturones, apaguen aparatos electrónicos… Yo sigo con la cámara por la ventanilla, la azafata me pide amablemente que la apague y la guarde. Está bien… ¡ufa!
De un avión a otro avión…
El aterrizaje fue maravilloso. Realmente bello. Sobrevolamos el Mediterráneo, y luego la nave su uso totalmente de lado para dar un giro y dirigirse a El Prat.
Me quedé última para bajar del avión. Voy bien, pero no se en que parte de mi trayecto por la manga de acceso al aeropuerto, me desvió…¡y termino entrando a otro avión!!! Ups…
La azafata en la entrada me dice “Que familia tan numerosa”… jeje… me imagino que no llevaré un cartel de familia numerosa en la frente, así que me doy cuenta que algo no está correcto… y si, tenía que ir para el otro lado. Cuando le explico que lo que quiero es bajar en Barelona, con su amabilidad característica de azafata, me indica la ruta correcta.
Aduana de Barcelona
Ya estoy aquí. Barcelona, Aeropuerto El Prat. Mis valijas no aparecen por la cinta transportadora. Espero no se hayan extraviado. Una mujer viajó con su perro, uno bien pequeñito, que parece que hubiera estado sedado, pero le está pasando el efecto del sedante, porque se ve inquieto y enojado, y su dueña lo regaña… me resulta bastante molesta en medio de todo el caso de las valijas, con muchas personas que como yo, están esperando que aparezca su equipaje, y se demora… se demora… y el perrito gruñe, ladra y llora, y su dueña, hace “psst” “psst”…
Cuando pasé por aduana tenía un seminudo en el estómago, no sé si eran los nervios, o la comida del avión, creo que los nervios…
Bueno…tanto juntar papeles, tanto buscar información, tanto ir a pedir al banco mi situación financiera…y no me piden nada en la aduana. Sólo me preguntaron a que vengo, cuanto tiempo pienso quedarme , si tengo pasaje de regreso y medios económicos para sostenerme… yo digo todo si, si, si, si…” ¡Que disfrute su estancia en España!”...Gracias, gracias… Al fin y al cabo, una papa…
Ya está…¡esa es mi valija!!!!
¿Dónde están?
Salgo con mi equipaje esperando ver a mi hermano y a mi cuñada. No los veo por ningún sitio…ups… Mi celular desde el cual hablaba con ellos desde Buenos Aires, no me permite llamarlos ahora que estamos en el mismo territorio. Muy extraño. Hablé con Carlitos, que se quedó en Merlo, hace unos minutos, luego con Julián, pero no hay caso, no puedo entablar llamada con Jose e Isa. Bueno, me pongo a ver a mi alrededor, y nada, entre toda la gente, no los veo. Bueno… Al fin reconozco a Isa. Ellos no me vieron salr por la puerta de arivo, y yo no los veía tampoco, pero por suerte nos encontramos… Debo estar mas vieja y gorda de lo que pensaba...ups...
Can Barceló
Luego de la emoción por el reencuentro, salimos del aeropuerto mi hermano, mi cuñada y yo, rumbo a Barcelona, para saludar a mi sobrina que nos esperaba en un bar. Barcelona de noche se parece mucho a los alrededores dela Avenida de Mayo de Buenos Aires, es cierto. Veré si se parece anto alguna vez en que venga de día. Luego partimos para Can Barceló, la macía donde viven Jose e Isa. El lugar es hermoso, aunque de noche no se puede apreciar nada de la montaña ni del bosque. Al llegar, un coro de ladridos de perros que venían del inicio del bosque nos recibió con alegría y atención. Uno solo de los perros se acercó, "la Nana", una perra muy grande y gordota, a la cual le puso el nombre mi mamá según me contó Isa. Can Barceló es una pequeña masía en la montaña. Tiene unos 300 años de construída y cuenta con unas cuantas refacciones hechas por Isa y Jose a fin de mantenerla bien habitable, pero tratando de que no pierda su estilo. Es un lugar muy acojedor. En el interior de la casa nos esperaba otro can, "el Chiqui", que es el único de los perros que tiene derecho a permanecer dentro de la masía.
Bueno, aqui estoy, lejos de Buenos Aires...¿Qué estará haciendo Juli? Ya lo estoy extrañando...
Es domingo. Ayer me hicieron la despedida en casa de mi hermano Carlos. Mucha gente… somos una familia extremadamente numerosa, y eso que faltaban algunos. Mis amigos, únicos y de siempre, por los siglos de los siglos: Adriana, Rubén y Miriam, estuvieron allí.
Hoy: despelote. Abrir y cerrar las valijas a último momento. El “que-me-llevo-que-no-me-llevo” taladrándome la cabeza. Es que con los problemas que hay hoy en día ara entrar en España, no quisiera arriesgarme a no pasar por la aduana a causa de una puta e insignificante aspirina.
Son las cinco de la tarde, y a mis sobrino se les ocurrió traer a sus hijos para saludarme. Son cinco, pero parecen cincuenta, entre los tres y los seis años… van, vienen, corren, revuelven todo… ¡Me quiero ir ya…! Los quiero muchísimo, pero me parece que no es el momento para llenarme la casa de criaturas, no me voy a Ezeiza y vuelvo… caray..¡De allí a España! Bueno, parece que no se dieron cuenta.
Hace un rato Juli se fue a trabajar. Mi hijo querido. Me duele mucho dejarlo aquí, pero bueno, fue su decisión, está muy enamorado, y además quiere probar su vida independiente. Va a tener que aprender muchas cosas acerca de cómo llevar la casa adelante, mantenerse y más. Mi parte racional dice que le va a hacer mucho bien la experiencia. Mi parte emocional, de mamá, sufre como una condenada. Nos abrazamos fuerte fuerte, y lloramos a moco tendido. A causa del trabajo no puede ir a despedirme al aeropuerto. Creo que dentro de todo, es mejor, es menos traumático así, separarnos en la casa, un lugar conocido, y no quedarse a ver cómo me traga la puerta de pre-embarque y nada más…
Bueno, llegó mi hermano Carlitos para llevarme a Ezeiza.Espero no olvidarme de nada importante. Tenía la csa medianamente ordenada y limpia, pero con la invasión infantil, se fue todo al carajo… Bueno, por ahí mis hermanas pueden acomodar algo antes de que regrese Juli, sino se va a encontrar con un quilombito y sin mamá.
Aeropuerto EZE
El avión sale con una hora de demora. Bueno, paciencia. En el aeropuerto no hay WIFI. Me fui a una cabina tipo ciber y puse un mensaje en FB para que mis allegados sepan por dónde ando. Vinieron a acompañarme Carlitos, Elisa y Cristina, y la verdad, es que el tema d ela espera es una “amansadora”. Casi extravío el pasaporte…jeje… Lo único que me faltaba era perderlo. Lo dejé en el mostrador donde me recibieron las valijas, menos mal que al rato de darme cuenta que no lo tenía fui a buscarlo y me lo habían guardado, sino… me quedo en Baires.
Al final, se escucha el llamado para el pre embarque. Allá voy, con mis miedos, mis penas y alegrías, con una valija enorme que no se puede pesar ni medir, y que nadie más que yo puede notar. Si tuvieran que cobrar exceso de equipaje por las maletas emocionales, creo que viajar saldría muchísimo más caro de lo que sale. Me despido de mi hermano, hermana y cuñada. Me hice el firme propósito de lo tirar una sola lágrima, es feo irse llorando. No se si ellos lo hicieron, no quise mirarlos, directamente entré por esa puerta rumbo a la espera de la salida del avión.
Avión Aerolíneas 1
¡Ya estoy en el avión! Después de todos los trámites y papeleos, cómodamente instalada en el Airbus, lado ventanilla, veo a la ciudad de La Plata desde el aire. Millones de lucecitas encendidas siguiendo el diseño de diagonales de la ciudad. Casas y apartamentos de personas que ni se imaginan que por sobre sus cabezas estoy volando dentro de este inmenso pajarraco de acero. Personas que estarán por irse a dormir para mañana levantarse para ir al trabajo, estudiantes preparando sus parciales, ancianos viendo sus televisores… La experiencia de estar pasando sobre sus tejados sin que ellos epan que los pienso, es muy rara. Cada uno tiene su vida, cada uno es actor protagónico de su historia… Mira a mi alrededor, y el avión también está lleno de protagonistas. Cda cual escribiendo, actuando y dirigiendo su propia película.
Como hace más de tres días que no duermo por la ansiedad del viaje, no creo que vaya a ver nada más. Y si, estoy muerta de sueño. Mejor cierro los ojitos.
Avión Aerolíneas 2
Dormí como un lirón. Llevo seis horas de vuelo. En la pantalla de cine del avión están pasando “Sex and the city II” Me acuerdo de mis amigas. Nunca fuimos tan glamorosas como las cicas del film, pero unidas como ellas, si, pese a todas nuestras diferencias. Voy a extrañar a mis amigas.
Nos traen una comida asquerosísima: macarrones pegoteados y una serie de recipientes con queso blanco, queso rallado, cebolla salteada, manteca, algo que parece budín de pan y un sobrecito de glicines y pancitos. Tengo hambre, peor no puedo con esto…¡wákala! Lo único bueno fue el jugo de naranjas… Bueno, dormiré otro ratito…
Día 1 – 16-11-2010 Sobrevolando otros cielos
Sobrevolamos Marruecos. Estamos muy arriba y no se distingue nada, me parece estar viendo el Google Earth más o menos. Sé que es Marruecos porque lo dice la pantalla de TV que está en el avión. Me alucina como se ven los relieves desde arriba, y lamento mucho no haber prestado más atención a las clases de geología, porque me parece estar viendo uno de esos mapas orográficos a los cuales me empeñé en ignorar en el tiempo en que estudiaba. Hubiera podido deducir tal vez, la edad de los macizos que se observan desde el avión, a que tipo de plegamiento pertenecen, o tal vez hubiera podido reconocer mejor los sitios… si tan sólo hubiera prestado más atención. Pero ya se pasó la edad de la escuela, y luego que me baje de este avión, no se si tendré ganas de ir a buscar un libro de geología… Como sea, se ve muy lindo.
Al fin comienza a verse la Península Ibérica, bien, falta oco. Me entregan una tarjeta para completar con mis datos para presentar en la aduana.. Bien, ya está. Ajústense los cinturones, apaguen aparatos electrónicos… Yo sigo con la cámara por la ventanilla, la azafata me pide amablemente que la apague y la guarde. Está bien… ¡ufa!
De un avión a otro avión…
El aterrizaje fue maravilloso. Realmente bello. Sobrevolamos el Mediterráneo, y luego la nave su uso totalmente de lado para dar un giro y dirigirse a El Prat.
Me quedé última para bajar del avión. Voy bien, pero no se en que parte de mi trayecto por la manga de acceso al aeropuerto, me desvió…¡y termino entrando a otro avión!!! Ups…
La azafata en la entrada me dice “Que familia tan numerosa”… jeje… me imagino que no llevaré un cartel de familia numerosa en la frente, así que me doy cuenta que algo no está correcto… y si, tenía que ir para el otro lado. Cuando le explico que lo que quiero es bajar en Barelona, con su amabilidad característica de azafata, me indica la ruta correcta.
Aduana de Barcelona
Ya estoy aquí. Barcelona, Aeropuerto El Prat. Mis valijas no aparecen por la cinta transportadora. Espero no se hayan extraviado. Una mujer viajó con su perro, uno bien pequeñito, que parece que hubiera estado sedado, pero le está pasando el efecto del sedante, porque se ve inquieto y enojado, y su dueña lo regaña… me resulta bastante molesta en medio de todo el caso de las valijas, con muchas personas que como yo, están esperando que aparezca su equipaje, y se demora… se demora… y el perrito gruñe, ladra y llora, y su dueña, hace “psst” “psst”…
Cuando pasé por aduana tenía un seminudo en el estómago, no sé si eran los nervios, o la comida del avión, creo que los nervios…
Bueno…tanto juntar papeles, tanto buscar información, tanto ir a pedir al banco mi situación financiera…y no me piden nada en la aduana. Sólo me preguntaron a que vengo, cuanto tiempo pienso quedarme , si tengo pasaje de regreso y medios económicos para sostenerme… yo digo todo si, si, si, si…” ¡Que disfrute su estancia en España!”...Gracias, gracias… Al fin y al cabo, una papa…
Ya está…¡esa es mi valija!!!!
¿Dónde están?
Salgo con mi equipaje esperando ver a mi hermano y a mi cuñada. No los veo por ningún sitio…ups… Mi celular desde el cual hablaba con ellos desde Buenos Aires, no me permite llamarlos ahora que estamos en el mismo territorio. Muy extraño. Hablé con Carlitos, que se quedó en Merlo, hace unos minutos, luego con Julián, pero no hay caso, no puedo entablar llamada con Jose e Isa. Bueno, me pongo a ver a mi alrededor, y nada, entre toda la gente, no los veo. Bueno… Al fin reconozco a Isa. Ellos no me vieron salr por la puerta de arivo, y yo no los veía tampoco, pero por suerte nos encontramos… Debo estar mas vieja y gorda de lo que pensaba...ups...
Can Barceló
Luego de la emoción por el reencuentro, salimos del aeropuerto mi hermano, mi cuñada y yo, rumbo a Barcelona, para saludar a mi sobrina que nos esperaba en un bar. Barcelona de noche se parece mucho a los alrededores dela Avenida de Mayo de Buenos Aires, es cierto. Veré si se parece anto alguna vez en que venga de día. Luego partimos para Can Barceló, la macía donde viven Jose e Isa. El lugar es hermoso, aunque de noche no se puede apreciar nada de la montaña ni del bosque. Al llegar, un coro de ladridos de perros que venían del inicio del bosque nos recibió con alegría y atención. Uno solo de los perros se acercó, "la Nana", una perra muy grande y gordota, a la cual le puso el nombre mi mamá según me contó Isa. Can Barceló es una pequeña masía en la montaña. Tiene unos 300 años de construída y cuenta con unas cuantas refacciones hechas por Isa y Jose a fin de mantenerla bien habitable, pero tratando de que no pierda su estilo. Es un lugar muy acojedor. En el interior de la casa nos esperaba otro can, "el Chiqui", que es el único de los perros que tiene derecho a permanecer dentro de la masía.
Bueno, aqui estoy, lejos de Buenos Aires...¿Qué estará haciendo Juli? Ya lo estoy extrañando...
sábado, octubre 23
Y al final, parece que vuelo...
Si. Ya tengo fecha de partida. El 15 estaré abordando la nave de Aerolíneas que me llevará a Barcelona.
Tanto esperar el viaje, tanto proyectar, y ahora que ya es inminente, que el pasaje está pagado y que la fecha se acerca, no puedo menos que angustiarme terriblemente. Me quedan 23 días en Buenos Aires. Veintitrés días de trámites y de tratar de no gastar ni medio mango en lo posible, porque ando excesivamente ajustada con la plata. Veintitrés días de hacerme problemas por si mi hijo va a poder solo con la casa, veintitrés días de repetirme una y otra vez si está bien que me vaya y lo deje acá... 23, 23, 23... obsesiva... ¡jajaja! Como en la película "El Número23", recién me doy cuenta.
Esta misma noche me enteré de la fecha. Me dio medio un ataque. Mi cuñada, al teléfono, asombrada de oirme medio fria al darme la noticia... "es que lo estaba esperando" le dije, y es cierto, pero en realidad, no me había caído la ficha, cosa que sucedió como veinte minutos más tarde durante la conversación telefónica. Pero además, no sé como explicarle que la alegría inmensa de cruzar el mar para verla a ella, a mi hermano, a mi sobrina, se mezcla impertinentemente con la amargura de dejar a mi hijo acá. Está bien, ya se... es grande, y fue él quien decidió no venir, porque está muy enamorado de su novia de Villa del Parque. Bien, ya es grande, pero para mi siempre va a ser un chiquitito. Me cuesta horrores cortar el cordón, darme cuenta de que en realidad no me necesita tanto como yo creo, de que cuando se avive que hay que ahorrar lo va a hacer, y va a aprender a hacerse la comida y lavarse la ropa solo, y que mal no le va a venir, después de todo tiene veinte años... si, ya se todo eso, pero igual, el nudo en la garganta lo tengo.
Tanto esperar el viaje, tanto proyectar, y ahora que ya es inminente, que el pasaje está pagado y que la fecha se acerca, no puedo menos que angustiarme terriblemente. Me quedan 23 días en Buenos Aires. Veintitrés días de trámites y de tratar de no gastar ni medio mango en lo posible, porque ando excesivamente ajustada con la plata. Veintitrés días de hacerme problemas por si mi hijo va a poder solo con la casa, veintitrés días de repetirme una y otra vez si está bien que me vaya y lo deje acá... 23, 23, 23... obsesiva... ¡jajaja! Como en la película "El Número23", recién me doy cuenta.
Esta misma noche me enteré de la fecha. Me dio medio un ataque. Mi cuñada, al teléfono, asombrada de oirme medio fria al darme la noticia... "es que lo estaba esperando" le dije, y es cierto, pero en realidad, no me había caído la ficha, cosa que sucedió como veinte minutos más tarde durante la conversación telefónica. Pero además, no sé como explicarle que la alegría inmensa de cruzar el mar para verla a ella, a mi hermano, a mi sobrina, se mezcla impertinentemente con la amargura de dejar a mi hijo acá. Está bien, ya se... es grande, y fue él quien decidió no venir, porque está muy enamorado de su novia de Villa del Parque. Bien, ya es grande, pero para mi siempre va a ser un chiquitito. Me cuesta horrores cortar el cordón, darme cuenta de que en realidad no me necesita tanto como yo creo, de que cuando se avive que hay que ahorrar lo va a hacer, y va a aprender a hacerse la comida y lavarse la ropa solo, y que mal no le va a venir, después de todo tiene veinte años... si, ya se todo eso, pero igual, el nudo en la garganta lo tengo.
martes, octubre 5
Con el tiempo siempre nos llega (Sólo para mujeres).
Y si... por más que me cueste reconocerlo, el título del blog me quedó corto... Me fui de los cuarenta hace ya un mes y medio. Si me seguís, ya te habrás dado cuenta, que en el año del bicentenario, estoy cumpliendo medio siglito...jeje... en diinutivo, paree más amigable.
¿Y qué pasó? Bueno, básicamente, no me dí cuenta, todo sigue igual, no me llené de arrugas de golpe ni me llegó la menopausia, pero, parece que de alguna manera mi biología quiso celebrar, y está desequilibrándome las hormonas, de manera que entro en un climaterio indeseado, pero inminente.
Nos pasa a todas, claro, así que habrá que aprender a vivir un tiempo con esto. La verdad, es que preferiría directamente la menopausia, entre nosotras, estoy harta de el que viene cada mes. Como vino ahora, de manera intempestiva. Nunca me había molestado el período, porque siempre lo tomé como cosa natural, pero no se por qué, no puedo tomar "naturarlmente como natura"l este proceso de retroceso, así lento, lleno de interrogantes. ¿No sería mejor que la naturaleza nos diera la posibilidad de cortar el proceso sin más?
Una amiga me decía que no lo viera como retroceso, sino como avance...¿Avance hacia dónde...? Bueno, prefiero no responderme..
Como sea, intento segurir vivendo con esta mierda de no saber si me va a venir o no, con soporte logístico de tohallitas y esas yerbas continuamente en la cartera, porque, repito, una nunca sabe cuando si o cuando no, con la angustia de pensar que al final los años empiezan a marcarme a fuego en el cuerpo, , con miedo que este fuego se pase a mis pensamientos y emociones...
Jeje..¿Se nota que estoy en esos días...?
¿Y qué pasó? Bueno, básicamente, no me dí cuenta, todo sigue igual, no me llené de arrugas de golpe ni me llegó la menopausia, pero, parece que de alguna manera mi biología quiso celebrar, y está desequilibrándome las hormonas, de manera que entro en un climaterio indeseado, pero inminente.
Nos pasa a todas, claro, así que habrá que aprender a vivir un tiempo con esto. La verdad, es que preferiría directamente la menopausia, entre nosotras, estoy harta de el que viene cada mes. Como vino ahora, de manera intempestiva. Nunca me había molestado el período, porque siempre lo tomé como cosa natural, pero no se por qué, no puedo tomar "naturarlmente como natura"l este proceso de retroceso, así lento, lleno de interrogantes. ¿No sería mejor que la naturaleza nos diera la posibilidad de cortar el proceso sin más?
Una amiga me decía que no lo viera como retroceso, sino como avance...¿Avance hacia dónde...? Bueno, prefiero no responderme..
Como sea, intento segurir vivendo con esta mierda de no saber si me va a venir o no, con soporte logístico de tohallitas y esas yerbas continuamente en la cartera, porque, repito, una nunca sabe cuando si o cuando no, con la angustia de pensar que al final los años empiezan a marcarme a fuego en el cuerpo, , con miedo que este fuego se pase a mis pensamientos y emociones...
Jeje..¿Se nota que estoy en esos días...?
sábado, octubre 2
Y si... el tiempo pasa...
Estuve releyendo este blog...¡Uf!... Pensando bien en lo que escribí en el último post de hace ya varios días, y habiendo encontrado referencias similares en post anteriores, veo que no fue la primera vez que dejé de escribir, por lo que leo...
Y es posible que tampoco sea la última.
Presa de mi ciclotimia aplastante, ora muero por escribir y remodelar, ora me olvido despiadadamente. Pero no sólo con el blog me pasa, sino con la escritura en general.
Recuerdo, cuando era niña, no podía casi respirar si no escribía. Se auguraba para mi un sublime futuro de letras, una gran carrera literaria. Y bueno, nadie contaba, ni siquiera yo misma, que iba a ser asaltada por estos períodos anoréxicos de los cuales ya les hablé. Esta manía depresiva de los relatos, esta manera de saltar-bailar-saltar y caer en un letargo profundo, muy profundo, en el cual las palabras se rebelan contra la expresión, y las ideas se estrellan en un vacío mortuorio, para después volver a saltar-bailar... así, indefinidamente en el tiempo.
Se que para escribir, sólo me falta empezar, plasmar la primera palabra. Después, los textos aflojan y salen, dispuestos a ser leídos, analizados, corregidos... en fin, dispuestos a todo lo que se hace con los textos. El problema está en esa primera palabra, que se retoba y no quiere ser molestada, se niega al poder de la comunicación y se queda aferrada a un pensamiento inútil en algún recóndito lugar de mi cabeza, tan colmada de cosas, como un inmenso altillo atiborrado de recuerdos llenos de polvo y espera en vano. En una de esas se queda porque se siente aompañada por tanto artilugio imaginativo estancado, como un océano metido dentro de un baul. No sé, lo que sí se es que se pone terca y piquetera, y no deja pasar a nadie, ni ella, ni ninguna otra palabra que pueda ayudarme a pegar el nuevo salto.Pero, y esto es lo que me fascina de esta palabra estancada y ladina, un día la encuentro cansada de tanto esfuerzo, y...¡zaz! le doy un plumazo en medio del símbolo propio de su expresión... Entonces ella trastabilla, se confunde, se asfixia dentro de los pensamientos inútiles, y se deja fluir... Entonces, salto de nuevo para bailar.
Espero se demore el mayor tiempo posible la próxima palabra rebelde sin causa, para tomar posesión del portal de mi creatividad.
lunes, septiembre 20
Abstinencia Nerviosa
Un montón de tiempo sin escribir….
¿Nada para contar? ¿¿¿Qué???
¡Mucho para contar! Vagancia de escribir, anorexia nerviosa de palabras, enmudecimiento externo, pero con unos diálogos internos de la gran flauta que no pueden salir hasta la punta de los dedos para pasar al teclado presas de una inercia enfermiza.
Muchas cosas, muchos cambios, muchas ganas de silencio.
Eso fue, nada más.
Un período de abstinencia nerviosa, dolorosa, lastimera, con ganas de vivir un sueño que se escapa, o en una de esas, viviendo dormida, anestesiada, para no querer despertar en otra dimensión, donde las tribulaciones no existen porque nada existe. ¿Si pensé en matarme…? A veces, si, pero por suerte la vida me gusta tanto, pese a todo, que preferí seguir sufriendo en este mundo.
domingo, mayo 2
Sin trabajo, con viaje ;-)
Cuando una se cansa… ¡se cansa!!! Ja ja… la verdad de Perogrullo se diría. Es la realidad. Me cansé de ser el último orejón del tarro, de tener que dar la cara por una empresa que no tiene responsabilidad cabal para con sus clientes, de dejar que estos mismos clientes me deterioren el oído con reclamos que no podría aún queriendo, resolverle, de ser una de las mejores y a su vez, no ser tenida en cuenta para un ascenso o un cambio de sector, por ser buena en mi puesto, o por ser más mayor de lo que la cúpula quiere, o por no estar dispuesta del todo a que el viento me remonte como barrilete haciéndome creer que soy una libre voladora, cuando en realidad me tienen atada de un piolín y me balanceo según las influencias y decisiones de la directiva.
En fin, me harté. Además, ya no estoy tan joven como hace veinte años, y estoy cansada de ser el burro de carga, el chivo expiatorio, y la que tiene que bancarse las idioteces de personas que no saben planificar nada, pero que se la dan de grandes estrategas.
En algún momento creo haber comentado de mi proyecto de ir a España con mi hermano, cuñada y sobrina, que viven allá, en la bella Cataluña. Bueno, entre el hartazgo por la situación, las ganas de cortar las cosas y empezar de nuevo, y el miedo que todo cambio conlleva en sí mismo, decidí a irme del trabajo. Si, ahora estoy desocupada. No renuncié, no. De ninguna manera me iba a ir sin hacerle pagar a la empresa al menos una milésima parte del daño que me causó, (¿Me dejé causar, sería…? Tal vez, pero no por placer, sino por necesidad). Renunciar hubiera significado estar de acuerdo con toda la basureada a la que fui sometida. Me consideré despedida amparada en todas las irregularidades cometidas por la empresa en cuanto a mi situación laboral. Busqué un muy buen abogado laboralista, y empezamos con una batería de idas y vueltas de cartas documento, que al fin, desembocaron en un acuerdo monetario a fin de que yo no iniciara un juicio con todas las de la ley. El acuerdo, en vistas de lo que realmente se me debería haber pagado, no fue muy bueno, pero en mi situación puedo considerarlo excelente. El 10 de junio cobro la última cuota, y a más tardar el 13 estaré montada en un avión rumbo a Barcelona. Espero que todo me siga saliendo bien, como hasta ahora. Circulan muchos chismes de personas que al llegar a España no las dejaron ingresar al país. Espero que no sea mi caso.
¿Y Julián? Bueno, primero se venía conmigo… Después no, se quedaba aquí para iniciar una nueva vida independiente de mamita… Muy bien por él, ya está a cuatro meses de cumplir veinte años y está bueno que quiera perseguir su autonomía. Después se decidió que venía… ufff…. Y después, otra vez que no…Después, otro que sí, y otro que no… ¡Bueno! Ahora, ya con el viaje en ciernes, le planté un ultimátum: una semana para decidirse. En esta semana se resuelveel tema. Si viene, el 10 de mayo saco dos pasajes ida y vuelta por avión a Barcelona, y me dedico a busca alguien que quiera quedarse a vivir en casa para cuidarla. Sino, saco un solo pasaje, y me dedico a acondicionar un poco más la casa, cosa que su estancia sin “mamá cerca” le sea un poco más confortable.
Veremos veremos, después lo sabremos… eso era un juego de cuando yo era chica… ahora no es joda…
En fin, me harté. Además, ya no estoy tan joven como hace veinte años, y estoy cansada de ser el burro de carga, el chivo expiatorio, y la que tiene que bancarse las idioteces de personas que no saben planificar nada, pero que se la dan de grandes estrategas.
En algún momento creo haber comentado de mi proyecto de ir a España con mi hermano, cuñada y sobrina, que viven allá, en la bella Cataluña. Bueno, entre el hartazgo por la situación, las ganas de cortar las cosas y empezar de nuevo, y el miedo que todo cambio conlleva en sí mismo, decidí a irme del trabajo. Si, ahora estoy desocupada. No renuncié, no. De ninguna manera me iba a ir sin hacerle pagar a la empresa al menos una milésima parte del daño que me causó, (¿Me dejé causar, sería…? Tal vez, pero no por placer, sino por necesidad). Renunciar hubiera significado estar de acuerdo con toda la basureada a la que fui sometida. Me consideré despedida amparada en todas las irregularidades cometidas por la empresa en cuanto a mi situación laboral. Busqué un muy buen abogado laboralista, y empezamos con una batería de idas y vueltas de cartas documento, que al fin, desembocaron en un acuerdo monetario a fin de que yo no iniciara un juicio con todas las de la ley. El acuerdo, en vistas de lo que realmente se me debería haber pagado, no fue muy bueno, pero en mi situación puedo considerarlo excelente. El 10 de junio cobro la última cuota, y a más tardar el 13 estaré montada en un avión rumbo a Barcelona. Espero que todo me siga saliendo bien, como hasta ahora. Circulan muchos chismes de personas que al llegar a España no las dejaron ingresar al país. Espero que no sea mi caso.
¿Y Julián? Bueno, primero se venía conmigo… Después no, se quedaba aquí para iniciar una nueva vida independiente de mamita… Muy bien por él, ya está a cuatro meses de cumplir veinte años y está bueno que quiera perseguir su autonomía. Después se decidió que venía… ufff…. Y después, otra vez que no…Después, otro que sí, y otro que no… ¡Bueno! Ahora, ya con el viaje en ciernes, le planté un ultimátum: una semana para decidirse. En esta semana se resuelveel tema. Si viene, el 10 de mayo saco dos pasajes ida y vuelta por avión a Barcelona, y me dedico a busca alguien que quiera quedarse a vivir en casa para cuidarla. Sino, saco un solo pasaje, y me dedico a acondicionar un poco más la casa, cosa que su estancia sin “mamá cerca” le sea un poco más confortable.
Veremos veremos, después lo sabremos… eso era un juego de cuando yo era chica… ahora no es joda…
sábado, mayo 1
Hola Blog...
Es increíble la cantidad de tiempo que pasó desde mi último post.
Y también pasaron cosas. Pero en los últimos meses, porque la cosa seguía igual en la chatura cotidiana de dejarme pisotear en el call por los jefes y clientes, visitar al siquiatra y al sicólogo... Ah, vale aclarar que me cambiaron el siquiatra, y la doctora que me asignaron en principio parecía mucho mejor que el otro... Bueno, de hecho considero que lo es, si mucho mejor... el tema es que... en una de esas yo espero demasiado de un siquiatra, y tal vez los siquiatras del mundo real no están preparados ni a la altura de las circunstancias, o, en una de esas, estudiaron siquiatría más que para ayudar a las personas, para poder cobrar un alto honorario por no gastarse demasiado en las consultas... en fin, como sea, la siquiatra pintó mejor que aquel troglodita titulado que me dejó plantada la noche de mi cumpleaños.
El tema, es que no trabajo más... ups... es verdad, no trabajo más. No me echaron, ni renuncié, me consideré despedida en vista de las grandes irregularidades cometidas por las empresas empleadoras respecto a mi situación laboral y pagos de salario. Llegué a un acuerdo de dinero, y el mes que viene, cuando me terminen de pagar lo acordado por mi abogado y los de ellos, me voy a España, a visitar a mi familia de ultramar. Hasta ahora, Julián no quiere venir... de a ratos... a veces se quiere quedar, a veces quiere venir conmigo... se va a tener que decidir pronto, porque hay que reservar los aéreos, que de paso digo...¡¡¡están carísimos!!! El año pasado, que casi me voy a la misma altura del año, pero no pude hacerlo por el tema de Julián que era menor de edad y la ley de mayoría a los 18 aún no había sido aprobada, los pasajes estaban alrededor de 750 dolares... hoy no bajan de los 1400... casi el doble, que son más de 5000 pesos argentinos, ida y vuelta, claro (no se puede sacar ida solo).
Bueno. Ahora que tengo un poco mas de tiempo para mi, y que de a poco voy recuperando nuevamente mis espacios, voy a escribir a diario, en la medida de lo posible. Me voy a poner al día con todo lo que pasó estos últimos meses, y luego, veré si continúo estas notas como una especie de "diario de viajero" para compartir con todos mis lectores cibernautas.
Un abrazo a todos, espero que esta lejanía mía no los haya alejado a ustedes, amigos a quienes sin conocer sus rostros, puedo sentir sus espíritus cerca de mi.
Abrazos
Y también pasaron cosas. Pero en los últimos meses, porque la cosa seguía igual en la chatura cotidiana de dejarme pisotear en el call por los jefes y clientes, visitar al siquiatra y al sicólogo... Ah, vale aclarar que me cambiaron el siquiatra, y la doctora que me asignaron en principio parecía mucho mejor que el otro... Bueno, de hecho considero que lo es, si mucho mejor... el tema es que... en una de esas yo espero demasiado de un siquiatra, y tal vez los siquiatras del mundo real no están preparados ni a la altura de las circunstancias, o, en una de esas, estudiaron siquiatría más que para ayudar a las personas, para poder cobrar un alto honorario por no gastarse demasiado en las consultas... en fin, como sea, la siquiatra pintó mejor que aquel troglodita titulado que me dejó plantada la noche de mi cumpleaños.
El tema, es que no trabajo más... ups... es verdad, no trabajo más. No me echaron, ni renuncié, me consideré despedida en vista de las grandes irregularidades cometidas por las empresas empleadoras respecto a mi situación laboral y pagos de salario. Llegué a un acuerdo de dinero, y el mes que viene, cuando me terminen de pagar lo acordado por mi abogado y los de ellos, me voy a España, a visitar a mi familia de ultramar. Hasta ahora, Julián no quiere venir... de a ratos... a veces se quiere quedar, a veces quiere venir conmigo... se va a tener que decidir pronto, porque hay que reservar los aéreos, que de paso digo...¡¡¡están carísimos!!! El año pasado, que casi me voy a la misma altura del año, pero no pude hacerlo por el tema de Julián que era menor de edad y la ley de mayoría a los 18 aún no había sido aprobada, los pasajes estaban alrededor de 750 dolares... hoy no bajan de los 1400... casi el doble, que son más de 5000 pesos argentinos, ida y vuelta, claro (no se puede sacar ida solo).
Bueno. Ahora que tengo un poco mas de tiempo para mi, y que de a poco voy recuperando nuevamente mis espacios, voy a escribir a diario, en la medida de lo posible. Me voy a poner al día con todo lo que pasó estos últimos meses, y luego, veré si continúo estas notas como una especie de "diario de viajero" para compartir con todos mis lectores cibernautas.
Un abrazo a todos, espero que esta lejanía mía no los haya alejado a ustedes, amigos a quienes sin conocer sus rostros, puedo sentir sus espíritus cerca de mi.
Abrazos
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