Una se despierta por las mañanas, abre los ojos y la luz entra por la ventana recordándote que la gente normal vive de día...
Una se pregunta porqué... Cuando era joven vivía más de noche que de día, y la verdad te digo, me gustaría que siguiera así la cosa. Siempre fui nocturna: me gusta ver películas por la noche, estudiar... salir a caminar bajo la luna... visitar gente tan mal habituada como yo...
Siempre me había parecido que esa cosa de levantarse con el sol era patrimonio exclusivo de las gallinas y otros animalillos de corral. Bueno, pasan los años, y te das cuenta de que el resto de la sociedad está desquiciada, y vive exactamente al revés de tu ritmo... primero te da una terrible desesperación... después intentás vivir sin dormir, lo cual termina siendo bastante engorroso a la hora de haber pasado varios días y tener que seguir trabajando, estudiando y ocupándote de tu casa. De últimas, con alguna amarga resignación, desistís de tus hábitos nocturnos, al menos de lunes a viernes, y emprendés tu vida cuando los gallos cantan, cada mañana, viendo la luz filtrarse por la ventana...
Suplicio seguro, el despertador que repite y repite, aunque lo pares... y vuelve a sonar... ¡y dale! Bueno, hay que ponerse en pie...
Es invierno, y hace frío... las cobijas están buenísimas, pero dale... hay que empezar.
Te vas a la cocina, ponés la pava en el fuego, entrás al baño, te mirás la cara de que ganas de seguir durmiendo que te devuelve el espejo , y sin más, le plantás una sonrisa a esa cosa con dos ojos entrecerrados que te miran tras el cristal plateado...¡Vamos, energía!!! A lavarse la cara. Que fría sale el agua, caranchos...
Te gustaría empezar el día haciendo gimnasia... pero no... Ya bastante con levantarte...
En la cocina el agua está caliente, preparas el café, despertás a tu hijo que ronca plácidamente, toman el desayuno,... a veces charlan graciosamente y a veces... bueno, nadie es perfecto, y una madre de más de 40 tampoco, y un hijo adolescente, menos... Pero bueno, nos queremos mucho y los dos tenemos el mismo problema: Nos encantaría vivir de noche... Tal vez suene un poco vampírico, pero la verdad... ¿No es linda la noche?
En fin. Tu hijo se va a trabajar. Te ponés a arreglar un poco la casa, mirás tus emails, te reís con algunos y otros te dan ganas de quemar la PC... las cadenas te desesperan... tus amigos lo saben y te las siguen mandando... cuernos...
Salís a hacer las compras. La dueña del minisuper de la esquina siempre con cara de que le queda la bombacha demasiado ajustada te dice "no hay monedas, pagame justo o dame treinta centavos", y claro, si no tenés, te encaja algún caramelo vencido o alguna cosa que no te sirve para nada más que para justificar que ella no está dispuesta a perder su ganancia...
Preparás la comida, empezás a acicalarte para ir al trabajo, comés a las apuradas, lo llamás a tu hijo para avisarle que cuando llegue tiene el almuerzo dentro del horno o en la heladera, según lo que sea, comés rápido y te vas a trabajar.
Esperás el colectivo 500, no viene... cuando aparece uno a la distancia, te das cuenta que vienen tres uno tras del otro...jiji... no para ninguno de los tres... ¡jo-der!
Al fin, aparece otro, lleno hasta el parabrisas, subís como podés... la máquina no te acepta las monedas... insistís, insistís... al final un buen gesto del chofer que te dice "no importa señora, pase igual"... Bueno, eso te reconcilia con la línea de colectivos, hay gente buena en el mundo todavía...
Llegas a la estación de Merlo... pasás directamente porque cada mes pagás el abono completo, lo que te evita hacer media hora de cola para sacar el pasaje, pero que no te evita que hayas pagado al divino cuete los días que los trenes no funcionan por variopintas razones...
El andén está lleno de personas con caras de desesperación... hace más de media hora que el tren no viene... ¿No se supone que hay un servicio cada diez minutos...? Bueno, al fin llega, y te suben a tren a empujones, mientras los que quieren bajar tratan de bajarte a empujones también... mmm... Al final te acomodan en medio del vagón, y así como entraste, te quedás, porque no podés mover ni una pestaña... Bueno, bueno, bueno.... hay algunos que logran moverse... ¡los que la remil!!!! No sabés como pero inevitablemente una mano termina tocándote el trasero... y vos, sin poder correrte para ningún lado, intentando darte vuelta para ver quien está violándote en público, y nada, no podés... que bárbaro, es increíble el entrenamiento que tiene esta gente... Refunfuñás, te agitás para un lado y otro, levantás la cabeza, pisoteás unos pies, esperando que alguno de ellos sea el que le corresponde a la mano invasora... Llegás a Morón, ahí bajan bastantes personas... bueno, el de la mano parece que se bajó, o que al menos encontró otro traste mejor que el mío... en fin... Pero así como bajan... suben... y va de nuevo... el tren hasta el techo,...
¡¡¡¡Liniers!!! Te bajás... te bajan... ojo, tenés que tener cuidado de que no te quieran volver a subir los que estaban esperando el tren en el andén... ¡hurra! Lo lograste... te vas a tomar el colectivo para ir a Saavedra... esperás... esperás... ¡Ahí viene!!! El chofer está apurado, así que agarrate fuerte porque te podés caer... va por General Paz como una exhalación... El tipo, me parece que se cree que está manejando una moto... zig zag, zig zag, zig zag... No se cómo, pero llegás a la parada y... ¡No te para!!! ¡¡¡¡Por más que tocaste timbre no te para!!!!! Te vas al lado del chofer y le preguntás por qué no te paró, y te dice "Por el momento esa parada no se hace porque están arreglando Donado".... jo-der... Te lleva hasta pasando el nuevo Shopping de Gral Paz y Panamericana, y vos, bajás y te vas caminando más de quince cuadras para llegar al trabajo... en fin... Hay que ponerle onda al día... te sonreís, te prendés un pucho y vas fumando por el camino...
Llegás justo al trabajo a tiempo para loguearte en tu PC y empezar a escuchar quejas de clientes... Hay clientes que están tan cansados de escuchar máquinas que los atienden cuando llaman a una empresa de servicios, que cuando logran hablar con una operadora... ¡uffff!!! Te puedo asegurar que se desquitan de verdad... y bueno, vos sabés que no es tu culpa, pero igual tenés que ir a terapia, porque después de más de veinte puteadas diarias, la cabeza te queda como quemadita... Cuando salís del trabajo, lo mismo pero a la inversa, el colectivo a Liniers, el tren a Merlo, el 500 hasta casa... y la gente con cara de manada cansada y desesperada, y te pisan, y te empujan y te dan ganas de gritar... y te das cuenta que es una verdadera jungla, una puta jungla y que todos somos una especie de animales rabiosos tratando de sobrevivir a los dictados del maldito reloj. Entonces, te das cuenta por qué tenés que levantarte cuando sale el sol... te das cuenta que al final no sos tan diferente a las gallinas y los otros animalitos de corral... y te rebelás, y decís ¡¡¡NOOOOOO! Yo voy a seguir siendo humana... llegás a casa, comés algo con tu hijo y.... ¿Sabés qué? en vez de acostarte, te ponés a ver películas en la tele, y decidís ver lo que sea hasta la madrugada, porque sí, porque querés ser libre y humana de alguna manera diferente.... y claro... se te cierran los ojos... y bueno, te terminás durmiendo y...
Suena el despertador, la tele quedó encendida, y ves la luz que se filtra por la ventana...carajo... otra vez sopa.

Como ser humana y no morir en el intento by Yayi Brenlle is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 Argentina License.
Based on a work at 40yalgomas.blogspot.com.
Una se pregunta porqué... Cuando era joven vivía más de noche que de día, y la verdad te digo, me gustaría que siguiera así la cosa. Siempre fui nocturna: me gusta ver películas por la noche, estudiar... salir a caminar bajo la luna... visitar gente tan mal habituada como yo...
Siempre me había parecido que esa cosa de levantarse con el sol era patrimonio exclusivo de las gallinas y otros animalillos de corral. Bueno, pasan los años, y te das cuenta de que el resto de la sociedad está desquiciada, y vive exactamente al revés de tu ritmo... primero te da una terrible desesperación... después intentás vivir sin dormir, lo cual termina siendo bastante engorroso a la hora de haber pasado varios días y tener que seguir trabajando, estudiando y ocupándote de tu casa. De últimas, con alguna amarga resignación, desistís de tus hábitos nocturnos, al menos de lunes a viernes, y emprendés tu vida cuando los gallos cantan, cada mañana, viendo la luz filtrarse por la ventana...
Suplicio seguro, el despertador que repite y repite, aunque lo pares... y vuelve a sonar... ¡y dale! Bueno, hay que ponerse en pie...
Es invierno, y hace frío... las cobijas están buenísimas, pero dale... hay que empezar.
Te vas a la cocina, ponés la pava en el fuego, entrás al baño, te mirás la cara de que ganas de seguir durmiendo que te devuelve el espejo , y sin más, le plantás una sonrisa a esa cosa con dos ojos entrecerrados que te miran tras el cristal plateado...¡Vamos, energía!!! A lavarse la cara. Que fría sale el agua, caranchos...
Te gustaría empezar el día haciendo gimnasia... pero no... Ya bastante con levantarte...
En la cocina el agua está caliente, preparas el café, despertás a tu hijo que ronca plácidamente, toman el desayuno,... a veces charlan graciosamente y a veces... bueno, nadie es perfecto, y una madre de más de 40 tampoco, y un hijo adolescente, menos... Pero bueno, nos queremos mucho y los dos tenemos el mismo problema: Nos encantaría vivir de noche... Tal vez suene un poco vampírico, pero la verdad... ¿No es linda la noche?
En fin. Tu hijo se va a trabajar. Te ponés a arreglar un poco la casa, mirás tus emails, te reís con algunos y otros te dan ganas de quemar la PC... las cadenas te desesperan... tus amigos lo saben y te las siguen mandando... cuernos...
Salís a hacer las compras. La dueña del minisuper de la esquina siempre con cara de que le queda la bombacha demasiado ajustada te dice "no hay monedas, pagame justo o dame treinta centavos", y claro, si no tenés, te encaja algún caramelo vencido o alguna cosa que no te sirve para nada más que para justificar que ella no está dispuesta a perder su ganancia...
Preparás la comida, empezás a acicalarte para ir al trabajo, comés a las apuradas, lo llamás a tu hijo para avisarle que cuando llegue tiene el almuerzo dentro del horno o en la heladera, según lo que sea, comés rápido y te vas a trabajar.
Esperás el colectivo 500, no viene... cuando aparece uno a la distancia, te das cuenta que vienen tres uno tras del otro...jiji... no para ninguno de los tres... ¡jo-der!
Al fin, aparece otro, lleno hasta el parabrisas, subís como podés... la máquina no te acepta las monedas... insistís, insistís... al final un buen gesto del chofer que te dice "no importa señora, pase igual"... Bueno, eso te reconcilia con la línea de colectivos, hay gente buena en el mundo todavía...
Llegas a la estación de Merlo... pasás directamente porque cada mes pagás el abono completo, lo que te evita hacer media hora de cola para sacar el pasaje, pero que no te evita que hayas pagado al divino cuete los días que los trenes no funcionan por variopintas razones...
El andén está lleno de personas con caras de desesperación... hace más de media hora que el tren no viene... ¿No se supone que hay un servicio cada diez minutos...? Bueno, al fin llega, y te suben a tren a empujones, mientras los que quieren bajar tratan de bajarte a empujones también... mmm... Al final te acomodan en medio del vagón, y así como entraste, te quedás, porque no podés mover ni una pestaña... Bueno, bueno, bueno.... hay algunos que logran moverse... ¡los que la remil!!!! No sabés como pero inevitablemente una mano termina tocándote el trasero... y vos, sin poder correrte para ningún lado, intentando darte vuelta para ver quien está violándote en público, y nada, no podés... que bárbaro, es increíble el entrenamiento que tiene esta gente... Refunfuñás, te agitás para un lado y otro, levantás la cabeza, pisoteás unos pies, esperando que alguno de ellos sea el que le corresponde a la mano invasora... Llegás a Morón, ahí bajan bastantes personas... bueno, el de la mano parece que se bajó, o que al menos encontró otro traste mejor que el mío... en fin... Pero así como bajan... suben... y va de nuevo... el tren hasta el techo,...
¡¡¡¡Liniers!!! Te bajás... te bajan... ojo, tenés que tener cuidado de que no te quieran volver a subir los que estaban esperando el tren en el andén... ¡hurra! Lo lograste... te vas a tomar el colectivo para ir a Saavedra... esperás... esperás... ¡Ahí viene!!! El chofer está apurado, así que agarrate fuerte porque te podés caer... va por General Paz como una exhalación... El tipo, me parece que se cree que está manejando una moto... zig zag, zig zag, zig zag... No se cómo, pero llegás a la parada y... ¡No te para!!! ¡¡¡¡Por más que tocaste timbre no te para!!!!! Te vas al lado del chofer y le preguntás por qué no te paró, y te dice "Por el momento esa parada no se hace porque están arreglando Donado".... jo-der... Te lleva hasta pasando el nuevo Shopping de Gral Paz y Panamericana, y vos, bajás y te vas caminando más de quince cuadras para llegar al trabajo... en fin... Hay que ponerle onda al día... te sonreís, te prendés un pucho y vas fumando por el camino...
Llegás justo al trabajo a tiempo para loguearte en tu PC y empezar a escuchar quejas de clientes... Hay clientes que están tan cansados de escuchar máquinas que los atienden cuando llaman a una empresa de servicios, que cuando logran hablar con una operadora... ¡uffff!!! Te puedo asegurar que se desquitan de verdad... y bueno, vos sabés que no es tu culpa, pero igual tenés que ir a terapia, porque después de más de veinte puteadas diarias, la cabeza te queda como quemadita... Cuando salís del trabajo, lo mismo pero a la inversa, el colectivo a Liniers, el tren a Merlo, el 500 hasta casa... y la gente con cara de manada cansada y desesperada, y te pisan, y te empujan y te dan ganas de gritar... y te das cuenta que es una verdadera jungla, una puta jungla y que todos somos una especie de animales rabiosos tratando de sobrevivir a los dictados del maldito reloj. Entonces, te das cuenta por qué tenés que levantarte cuando sale el sol... te das cuenta que al final no sos tan diferente a las gallinas y los otros animalitos de corral... y te rebelás, y decís ¡¡¡NOOOOOO! Yo voy a seguir siendo humana... llegás a casa, comés algo con tu hijo y.... ¿Sabés qué? en vez de acostarte, te ponés a ver películas en la tele, y decidís ver lo que sea hasta la madrugada, porque sí, porque querés ser libre y humana de alguna manera diferente.... y claro... se te cierran los ojos... y bueno, te terminás durmiendo y...
Suena el despertador, la tele quedó encendida, y ves la luz que se filtra por la ventana...carajo... otra vez sopa.

Como ser humana y no morir en el intento by Yayi Brenlle is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 Argentina License.
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