martes, agosto 11

¡¡¡Es la hora es la hora!!! Es la hora de...¿?

Xuxa habría cantado, es la hora de jugar... Estaría bueno, pero son pasadas las 11:30 horas, y ya me estoy yendo al trabajo. Así que no es la hora precisamente de ponerme a saltar y cantar con las Paquitas.
Ayer algunas de mis personas más allegadas y queridas me comentaron que les gustó la idea del blog. Me alegro, a mi también. Mi amiguita Pola me dijo que si se animaba a escribir algo, me lo mandaba para que lo publique. ¡Vamos Pola todavíííííaaaa!!! Si, dale Pola, mandame algo, que vos estás más de una década más abajo que yo, y está bueno que tengamos puntos de vista con espacios de tiempo de edad.
El tiempo, que cosa terrible... un invento maquiavélico sin duda alguna. Cuando entré en los veinte años, me empecé a interesar por el tema de la física cuántica, y me encantó el hecho de que el tiempo lineal en realidad: ¡No existe!.... Buenísimo. Eso sí, cómo implementar el hecho en la vida cotidiana se hace un tanto difícil y fastidioso... Esa cosa de saber que mientras escribo esto, estoy pariendo a mi hijo, mientras atiendo clientes en el call, como un asado con amigos, veo la tele y estudio en la secundaria y en la primaria... bueno... ¿Alguien leyó a Gurdjieff y Ouspensky y El Cuarto Camino? Yo lo habré leído como a los 19, y me a-lu-ci-nó. Empecé a analizar todos los "deja vou" que sentía a diario, me frenaba a pensar en cada cosa que hacía y cada palabra que decía, midiendo una posible repercusión en el espacio-tiempo... Pasaron los años, y los "deja-vou" siguieron, obviamente, y la idea del tiempo circular empezó como a asfixiarme un poquito... Entonces, decidí una cosa... Me importa un rábano que el tiempo sea circular, o que no sea lineal, o que no exista, o que no haya camino delante de mis pies sino el que yo misma voy creando al caminar... nada... Hoy, vivo. Trato de ser lo menos posible una esclava del reloj (a veces no lo logro, como ahora...ufff...)Entonces, intento ser lo más feliz que pueda...

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