sábado, octubre 2

Y si... el tiempo pasa...

Estuve releyendo este blog...¡Uf!... Pensando bien en lo que escribí en el último post de hace ya varios días, y habiendo encontrado referencias similares en post anteriores, veo que no fue la primera vez que dejé de escribir, por lo que leo...
Y es posible que tampoco sea la última.
Presa de mi ciclotimia aplastante, ora muero por escribir y remodelar, ora me olvido despiadadamente. Pero no sólo con el blog me pasa, sino con la escritura en general.
Recuerdo, cuando era niña, no podía casi respirar si no escribía. Se auguraba para mi un sublime futuro de letras, una gran carrera literaria. Y bueno, nadie contaba, ni siquiera yo misma, que iba a ser asaltada por estos períodos anoréxicos de los cuales ya les hablé. Esta manía depresiva de los relatos, esta manera de saltar-bailar-saltar y caer en un letargo profundo, muy profundo, en el cual las palabras se rebelan contra la expresión, y las ideas se estrellan en un vacío mortuorio, para después volver a saltar-bailar... así, indefinidamente en el tiempo.
Se que para escribir, sólo me falta empezar, plasmar la primera palabra. Después, los textos aflojan y salen, dispuestos a ser leídos, analizados, corregidos... en fin, dispuestos a todo lo que se hace con los textos. El problema está en esa primera palabra, que se retoba y no quiere ser molestada, se niega al poder de la comunicación y se queda aferrada a un pensamiento inútil en algún recóndito lugar de mi cabeza, tan  colmada de cosas, como un inmenso altillo atiborrado de recuerdos llenos de polvo y espera en vano. En una de esas se queda porque se siente aompañada por tanto artilugio imaginativo estancado, como un océano metido dentro de un baul. No sé, lo que sí se es que se pone terca y piquetera, y no deja pasar a nadie, ni ella, ni ninguna otra palabra que pueda ayudarme a pegar el nuevo salto.
Pero, y esto es lo que me fascina de esta palabra estancada y ladina, un día la encuentro cansada de tanto esfuerzo, y...¡zaz! le doy un plumazo en medio del símbolo propio de su expresión... Entonces ella trastabilla, se confunde, se asfixia dentro de los pensamientos inútiles, y se deja fluir... Entonces, salto de nuevo para bailar.
Espero se demore el mayor tiempo posible la próxima palabra rebelde sin causa, para tomar posesión del portal de mi creatividad.

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