jueves, agosto 27

El calor...el psiquiatra...

Es jueves 26 de agosto, pleno invierno, las 10.23 de la mañana y hace 22º6 C de temperatura ambiente…¿? Si, se hizo verano en pleno invierno. Desde ayer hace dos días que estamos “encalorados” en agosto. Dicen los meteorólogos que hasta el domingo a la noche vamos a tener que andar en remera, pero que a partir del lunes esperan la mítica tormenta de Santa Rosa, luego de la cual, el invierno vuelve con todo su rigor a hacernos cantar de frío de nuevo…
Bueno, calor aparte, les voy a contar una historia.
La teleoperadora de una gran empresa de servicios de entretenimiento, cumplió años el lunes. Trabajó hasta las 21 hs y de ahí, saló corriendo a su cita mensual con el siquiatra. Llegó al siquiatra por derivación de su psicólogo, al cual la había derivado el centro de asistencia psicológica, al cual la había derivado su médico clínico. En fin, el siquiatra la medicó, le dijo que pruebe las pastas un mes, y que al mes siguiente, justo el día de su cumple, verían la evolución del tratamiento. A ella, los primeros días, le iba muy bien, las últimas dos semanas, el efecto se iba diluyendo, y las crisis de angustia y aceleración se volvían a manifestar, no con tanto ímpetu como antes, pero sí, ahí estaban, con esa sensación fea de tener hormiguitas en el trasero, sin poder quedarse demasiado tiempo quieta, o con ganas de llorar por cualquier cosa. Así que la fecha de su cumple 49, en ves de ir a su casita a celebrar con su familia aunque fuera por una horita antes de irse a dormir, partió desde Saavedra hasta Caballito, a buscar a su Psiquiatra, que la estaba esperando para ver que carazos hacer con esas pastillas…
Casi llega tarde, el colectivo 76 no venía. Llegó, por suerte el colectivero era corredor de fórmula 1 aparentemente, y por suerte no terminamos enroscados en alguna columna, hay que reconocerlo, el tipo iba como en el aire..¡ Ni siquiera se sentía el empedrado!!! Era como si no lo tocara…

Al fin, ella baja agitadísima en la parada de Av Rivadavia, desde allí, a correr 8 cuadras hasta el consultorio. La hora de cita era a las 22, así que ella , 3 minutos antes, llamar al celu del psico unas tres cuadras antes de llegar, para que, en caso de que estuviera por irse, la esperara… Nada, el tipo no contesta, atiende la casilla de mensajes. Ella corta, sigue corriendo y al fin llega en punto ala puerta del edificio donde está el consultorio. Toca timbre en el 4’ B… nada, toca de nuevo… nada… llamar al psico al celu… nada, otra vez la casilla… vuelve a tocar el portero eléctrico… nada…. Decide tocar el timbre del encargado… nada… Ya a esas alturas, la mujer está al borde de un ataque de nervios.
Se prende al timbre del 4’ B cono todo el tiempo de su vida, riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing…. Nada…
Pasan 20 minutos, llama de nuevo al psico, esta vez, deja un mensaje desesperado diciéndole que está en la puerta del edificio, y que tiene cita con él, y que si se olvidó que tenía que atenderla… Mensaje grabado.
Toca timbre de nuevo… nada… Justo sale un hombre del edificio, y ella le pregunta si la deja pasar, que tiene consulta con el médico del 4’ B pero que no la atiende por el portero, que en una de esas está ocupado con algún paciente… el hombre la deja pasar, pero le advierte que salga antes de las 23 hs porque a partir de esa hora se cierra la puerta del edificio con llave y puede quedarse encerrada hasta cualquier hora, hasta que alguien se dignara salir, o amanecerse en el palier del edificio.
Bueno, sube al sensor, llega a la puerta del consultorio, pega la oreja en la puerta y escucha una radio. Toca timbre insistentemente… nada… vuelve a la carga… nada…
Ella se sienta en el piso del palier y se pone a llorar, llena de angustia, llena de abandono.. llena de rabia… Es su cumpleaños, carajo, ¿Qué está haciendo ahí a la noche, sola, intentando que un siquiatra le diga si seguir tomando o no las pastillas de mierda? Vuelve a llamar al celu del doctor.. otra vez la casilla. Deja otro mensaje, diciéndole que no sabe que hacer, que por favor la llame, que tenían consulta esa noche, y que estaba sola en el palier del 4 piso…
Luego, revuelve desesperada la cartera buscando un papel para dejarle una nota por debajo de la puerta. Encuentra una hoja de cuaderno arrugada con algún espacio libre, corta el trozo de papel escribible, y le deja una nota, pidiéndole que por favor la llame.
Vuelve a tocar el timbre, por las dudas… nada… y ya no puede dejar de llorar…
Sube al ascensor, y va a planta baja rogando que nadie haya puesto llave a la puerta del edificio, eran casi las 23 hs. Por suerte estaba abierto… sino, creo que esa es la noche en la cual internan en el neurosiquiátrico a la teleoperadora…
En la calle la noche estaba oscura… Caballito es una mierda de noche, al menos en esa zona… caminó hasta la estación de trenes entre caros de cartoneros y fumadores de marihuana… llorando, las personas la miraban… En la estación, el tren se hizo esperar “¿Qué carajo hago acá?” se preguntaba una y otra vez. Llega el tren, y ella llega llorando hasta Merlo, llamando de tanto en tanto a su hijo, al que le contó lo que había pasado, y que no cesaba de decirle que ese Psico era un hijo de puta… Le pregunta asu hijo si comió, como le dice que no, que la estaba esperando a ella….¡¡¡¡buuuuhhhuuuhhaaaa!!! Otra vez crisis de llanto…¿Qué carajo hago acá que no estoy cenando con mi hijo el día de mi cumple??????, se preguntaba en un gemido que le salía de las entrañas.
Baja en Merlo y compra un pollo cocido en la rotisería de la estación.Espera el 500 que no viene, y el pollo se enfría. Cuando llega a casa, su hijo y una de sus sobrinas l esperaban con una bellísima torta improvisada, hecha con una base de 3 Rodhesias, un alfajor de chocolate, y un conoto de merengue cubierto de chocolate como cima, sobre el cual brillaba una velita rosa de cumpleaños… Los chicos le cantaron el Feliz Cumpleaños…¡Buuuuuhhhuuuuhhaaaaa!!! Ella volvía a llorar de la emoción… Los chicos la contienen, la calman, le dicen que está todo bien… ella entre sollozos les dice que se moría de miedo a la noche sola viajando desde Caballito, que se sentía abandonada por su médico… los chicos la abrazaban… Habían comprado unos snacks y una botella de cerveza para brindar. Ella trozó el pollo, y los chicos prendieron la velita. Luego de soplar la velita tras otro canto de Feliz Cumpleaños, le dieron un regalito, un osito de peluche para el llavero, y…¡Buuuuuhhhuuuuhhaaaaa !!! Otra vez el llanto incontenible…
Comieron pollo y snacks, luego compartieron la torta, brindaron con cerveza, como buenos descendientes de celtas, y ella, muy agradecida con los chicos, muy emocionada, se fue a dormir.
No podía, tenía fantasías de matar a un siquiatra…
Al final se durmió, y a la mañana siguiente tenía los ojos hinchados como ojos de sapo, y seguía llorando.Volvió a llamar al psiquiatra, y la volvió a atender la casilla de mensajes, le dejó otro mensaje pidiéndole que se comunique con ella. (Hasta ahora, nunca le respondió) Llamó a su psicólogo, que le ofreció contención y apoyo. ¡Una buena!, le pidió que llame a la asociación de sicoterapias para informar del caso y que vean que acciones tomar. No se puede dejar a una paciente siquiátrica medicada, sola en medio de la noche a dos horas de viaje hasta su casa.
Ahora le asignaron un nuevo psiquiatra, veremos…
¿A esto tenemos que llegar a causa de una sociedad enferma? ¿Por qué tenemos que vivir en este stress galopante que nos hace olvidar de cosas mínimas e importantes como ser que somos personas que necesitamos cuidados? ¿Por qué tiene que ser tan burocrático el tema de la atención en salud mental? ¿Es que hay que ser poco menos que esquizofrénico o psicópata para que un profesional de la salud mental te tome en serio?
Todo esto se pregunta ella, mientras dosifica sus pastillas que no puede dejar de tomar de golpe porque produciría un síndrome de abstinencia, y que tampoco puede volver a comprar porque no se venden sin receta archivada.
El jueves conocerá a su nuevo Psico, que es una mujer, el miércoles anterior tiene sesión con el psicólogo, un buen tipo, sin duda, vamos a ver que resulta. Por lo pronto, sus 49 pasaron sobre un mar de lágrimas y desamparo…
Pero la vida la recompensa con una familia que la quiere y la apoya, con un hijo que es un sol, y con este calor en medio del invierno, que le hace ver, tras la luz de esos dos soles que las cosas pueden mejorar siempre.

1 comentario:

Marina dijo...

Hola Yayi!!! muy bueno tu escrito!!me hizo reordar hace mucho tiempo atras cuando vivia dependiente de los psicologos..los hay buenos y los hay de m....pero bueno creo que los de merd. nos hacen entender de alguna forma..que podemos ser psicologos de nosotras mismas o reunirnos con otras mujeres desesperadas y ayudarnos..yo hice asi..y despues de mucho andar...aqui estoy..mas serena..soy argentina pero vivo en Italia, me fui por la crisis...tambien tengo un hijo adolescente y ya pase los 55...me gustaria escribiste cosas..ahora estoy tomando mate en mi cocina, en el Piemonte y siento nostalgia de mis amigas argentinas....del manantial..recibo las "guias de la scencion" de Karen B. y es con la que me siento mas afin..me gustaia hablar estos temas con alguien argentino....Un abrazo Marina..mi mail es mc_golfera@yahoo.it